Congregación de la Pasión

Después de despedirse Pablo Daneí de su familia, partiría para Alessandría un 22 de noviembre de 1720, en donde el Obispo de aquella ciudad – Mons. de Gattinara- le inpondría la túnica de penitencia que llevaba consigo.  Este obispo le pide que se retire a una de las Iglesias de Castellazo, la de San Carlos y Santa  Ana, para vivir una experiencia de soledad y recogimiento. Durante este tiempo, cuarenta días, también le mandó a que escribiera todo lo que El Señor le inspirase y junto con ello las reglas de su futura  Congregación. 

Desde el 23 de noviembre de 1720 al 1 de enero de de 1721 bajo un doble motivo 1) por insporación divina y 2) y por orden del Mons de Gattinara, redactó las reglas dentro de este periodo de inmenso valor para él y «para la historia de la espiritualidad católica» (F. Giorgini, Hist. Congr. Pas, Vol I, p. 87). 

   Objetivo de la vida pasionista: 

«madurar plenamente como cristiano que se empeña en
transformarse en Cristo y como portador de un mensaje inédito.» 

Los principales motivos que mueven a Pablo de la Cruz a querer fundar un instituyo es para que «como el» y por «asistencia divina» experimenten en sus vidas los tormentos de Cristo con el fín de que se encaminen a su salvación y para ello no le importa «verse descuartizado por un alma» (Hist. Cong. Pass, p. 88). Pero tiene la clara resolución de que esto no lo podría hacer solo, por ello pide a Dios que funde en la Iglesia un instituto con ese motivo (ibid) 

La Pasión de Jesús: la síntesis carismática de la que nacerá para su Congregación la unidad de vida, conjugando soledad-oración-penitencia-pobreza-apostolado e impulsándola poderosamente hacia el compromiso de liberarse del egocentrismo y abrirse a los demás, como se abriera Jesús hasta entregarse a sí mismo.