Primera Comunión

«El memorial eucarístico es comunitario, compete, implica y compromete a la Iglesia, presente en la asamblea. El mandato de la anamnesis (“Haced esto en memoria mía”) es a la vez elemento de institución por Jesús de su Iglesia, y precepto dado a los apóstoles y a sus sucesores como responsables de hacer esta memoria, y a todos los bautizados obligados a participar y comulgar en esta celebración memorial, a la vez que anunciar a todos la salvación que representa.

Por eso, el sacerdote pronuncia la plegaria eucarística en nombre de la Iglesia, re-presentando a Cristo. Por eso, Cristo empleó el plural (“haced…”), y el sacerdote emplea el plural, actuando en nombre de la Iglesia (“recordamos… proclamamos… compartimos…”).

El memorial es eclesial, porque es la Iglesia la que ha recibido este mandato del Señor; porque es ella la que a lo largo de los siglos ha conservado esta memoria del Señor, en su vida y sobre todo en la Eucaristía. Y en las anáforas se pide: “Y concede a cuantos compartimos este pan y este cáliz que, congregados en un solo cuerpo por el Espíritu Santo, seamos en Cristo víctima viva para tu alabanza” (PE IV)».(Escuela de Agentes de Pastoral, Diócesis de Plasencia. 2017. p. 71)

Días de catequesis: Domingos

 

Horario de las Catequesis: 11:00h a 12:00h

 

Fecha de Inicio: Llamar o acercarse al Santuario para solicitar información

1323 «Nuestro Salvador, en la última Cena, la noche en que fue entregado, instituyó el Sacrificio Eucarístico de su cuerpo y su sangre para perpetuar por los siglos, hasta su vuelta, el sacrificio de la cruz y confiar así a su Esposa amada, la Iglesia, el memorial de su muerte y resurrección, sacramento de piedad, signo de unidad, vínculo de amor, banquete pascual en el que se recibe a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la gloria futura» (SC 47). (CIC)

«En el Sacramento del altar, el Señor viene al encuentro del hombre, creado a imagen y semejanza de Dios (cf. Gn 1,27), acompañándole en su camino. En efecto, en este Sacramento el Señor se hace comida para el hombre hambriento de verdad y libertad. Puesto que sólo la verdad nos hace auténticamente libres (cf. Jn 8,36), Cristo se convierte para nosotros en alimento de la Verdad» (Sacramentum Caritatis, 2)

laptop frame
hero image
laptop frame
hero image

«La preparación inmediata para el sacramento puede ocurrir a cualquier edad después de que una persona bautizada haya alcanzado la edad de la razón y, por lo general, tenga al menos siete años. Por lo general, los programas de preparación inmediata para niños ocurren en segundo grado, pero la Primera Comunión puede llevarse a cabo a cualquier edad después de que las personas alcancen la edad de la razón. Muchos niños se preparan para celebrar la Primera Comunión en segundo grado y algunos en los grados intermedios de primaria. Como en la primera Penitencia, los niños que celebran la Primera Eucaristía se han preparado con sus familias, catequistas y compañeros. Celebrarán recibir el sacramento por primera vez con sus comunidades parroquiales y con toda la Iglesia, uniendo a los católicos de todo el mundo con Jesús y entre sí, uniéndolos con el Cuerpo de Cristo. Las personas que recibirán la Primera Comunión como adultos generalmente se inscriben en un programa llamado Rito de iniciación cristiana para adultos o RICA como preparación para el sacramento». (Fuente: https://www.sadlier.com/religion/preparacion-para-la-primera-comunion-y-el-sacramento-de-la-eucaristia

«la Eucaristía es « misterio de la fe » por excelencia: « es el compendio y la suma de nuestra fe »[13]. La fe de la Iglesia es esencialmente fe eucarística y se alimenta de modo particular en la mesa de la Eucaristía.

La fe y los sacramentos son dos aspectos complementarios de la vida eclesial. La fe que suscita el anuncio de la Palabra de Dios se alimenta y crece en el encuentro de gracia con el Señor resucitado que se produce en los sacramentos: « La fe se expresa en el rito y el rito refuerza y fortalece la fe »[14]. Por eso, el Sacramento del altar está siempre en el centro de la vida eclesial; « gracias a la Eucaristía, la Iglesia renace siempre de nuevo »[15]. Cuanto más viva es la fe eucarística en el Pueblo de Dios, tanto más profunda es su participación en la vida eclesial a través de la adhesión consciente a la misión que Cristo ha confiado a sus discípulos.

La historia misma de la Iglesia es testigo de ello. Toda gran reforma está vinculada de algún modo a redescubrimiento de la fe en la presencia eucarística del Señor en medio de su pueblo.» (Sacramentum Caritatis, 6)

Gemma y su Preparación para Recibir el Sacramento de la Eucaristía

«El deseo de Gemma era tan grande que expresa su dicha a su padre de esta manera » Querido Papá: Estamos en la víspera de mi Primera Comunión, dia de infinita alegría para mí. Le escribo estas líneas únicamente para asegurarle de mi cariño y para que ruegue a Jesús, a fin de que la primera  vez que viene a mi me encuentre dispuesta para recibir todas aquellas gracias que me tiene preparadas. Le pido perdón por los muchos disgustos y desobediencias que le he causado y le ruego que esta tarde lo olvide todo. Pidiéndole su bendición, soy su hija GEMA«. (Al estilo de Dios, p.23)

 

Fué en 1887, cuando Gema tenía 9 años. Estaba en el Colegio de las Zitinas, donde, según ella cuenta en su autobiografía o confesión (redactada por orden del P. Germán, su confesor), era un poco traviesa: ``Pero yo que sabía una buena astucia para conseguir cuanto quería, la empleé y me dio resultado (Siempre que papá me veía llorar conseguía de él lo que quería. Lloré para conseguír mi proposito. Y por la noche obtuve el permiso, yendo a la mañana siguiente al convento)``. (La Flor del Viso, Madrid, Santa Gema Galgani, Ed. Pasionario, 1994, p. 59). Gemma siente intensos deseos de recibir la primera comunión, aunque con alguna dificultad - le vieron mala e ignorante-; pero al notar ellas (las zitinas) que los deseos de Gemma por recibir la eucaristía eran ``sinceros`` accedieron a prepararla para el sacramento (El Estilo de Dios, Santa Gema Galgani, P. Fernando Piélagos. cp, 1977, p. 21).

Dentro del Convento de las Zitinas tuvo su retiro de 15 días, con el cual se prepararía para el sacramento de la Eucaristía; dentro de el le expresó a Dios lo siguiente: ``Apenas me vi en el convento y tan feliz, corrí a dar gracias a Jesús en la capilla y le rogué que me preparara a hacer bien la comunión`` (El Estilo de Dios, p. 22). La religiosa Sor Camila Vagliensi le explicaba a Gema sobre al misterio de la Pasión: ``Una tarde me explicó un poco la crucifixión, la corona de espinas, los dolores de Jesús, y me lo explicó tan bien, tan al vivo, que me vino al instante una fiebre altísima`` ( La Locura de la Cruz, Gema Galgani, Ed. El Pasionario, Madrid, 1989, p. 37)

Gema comenta que ella era distraia en los sermones y por consiguiente olvidaba lo que explicaban (El Estilo de Dios, p. 23). ``Me preparé para la confesión general con tanto trabajo de aquellas buenas hermanas, que la hice en tres veces con Monseñor Volpi; acabé de hacerla el sábado, vigilia del día feliz``. (Santa Gema Galgani, Autobiografía y Libro de los Éxtasis, Trad. P. Bernardo Monsegú, cp. Ed. Litúrgica Española, 1947, p. 10).

``Llegó por fin la mañana del domingo. Me levanté muy temprano y corrí a Jesús para recibirlo por primera vez. Así fueron apagados finalmente mis anhelos. Entonces comprendí por vez primera la promesa de Jesús: Quién se alimenta de Mi, vivirá la vida`` (El Estilo de Dios, p. 24) ``Lo que pasó entre Jesús y yo en aquellos momentos no sé explicarlo. Jesús se hizoz sentir a mi alma de una manera muy fuerte. Comprendí entonces que las delicias del cielo no son como las de la tierra. Me sentí presa del deseo de hacer continua aquella unión con Jesús.`` luego prosigue explicando Gema después de comulgar: Me siento abrasar aquí, como un fuego ¿lo sientes tú también? le pregunta a una compañera suya que habría hecho la primera comunión junto con ella. La chica solo responde con una sonrisa`` (El Estilo de Dios, pp. 24-25)

Propósitos de Santa Gema después de hacer la Primera Comunión

 1.) Me confesaré y comulgaré cada vez, como si fuera la última.

2.) Visitaré a menudo a Jesús Sacramentado, en especial cuando esté afligida.

3.) Me prepararé para las fiestas de la Virgen con alguna mortificación, y todas las noches pediré la bendición a la Madre del cielo.

4.) Caminaré siempre en la presencia de Dios.

5.) Cada vez que oiga sonar el reloj repetiré tres veces: Jesus mío, misericordia.